La inflación desbordada y el gasto interno generarían un nuevo aumento de tasas en 2026

Para el Banco de Bogotá, la presión del salario mínimo también llevaría a una postura conservadora desde el Emisor.

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En la antesala de lo que será la última reunión del Banco de la República para 2025 y lo que pasará con las tasas de interés en el arranque del próximo año, una nueva alerta sacude al mercado, dado que la tendencia estable, con algunos recortes que se ha visto en los últimos meses, podría revertirse, complicando el avance de la economía.

En esta oportunidad, la advertencia corre por cuenta del equipo de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá que advirtió que el país podría enfrentar un giro en la política monetaria desde comienzos del 2026, debido a una combinación de factores que están elevando las presiones inflacionarias y deteriorando el balance macroeconómico.

Según el informe, el Banco de la República se vería obligado a retomar una postura restrictiva, ya que “la inflación registró un nuevo incremento en octubre” y continúa superando las expectativas del mercado por cuarto mes consecutivo; con lo cual, de concretarse, apretaría aún más la situación fiscal del gobierno Petro.

En su análisis, estos analistas explicaron que la inflación alcanzó 5,5% anual, una cifra que no solo sorprendió al alza, sino que encendió señales de alerta en torno a los componentes núcleo del índice, que son los que con mayor fuerza presionan el aumento de precios; al tiempo que señala que estas variaciones han generado “un repunte de las expectativas de inflación a uno y dos años”, las cuales ahora se ubican por encima del rango meta definido por el Emisor, lo que complica los esfuerzos de estabilización.

Las presiones del salario mínimo

A este escenario se suma la preocupación por el ajuste del salario mínimo para 2026, punto en el que el informe recuerda que recientes declaraciones de miembros del Gobierno, entre ellos el ministro del Interior y el ministro del Trabajo, han sugerido la posibilidad de un incremento de doble dígito, lo que en opinión del banco estaría alimentando expectativas más elevadas. 

“El equipo técnico del Banco de la República en su Informe de Política Monetaria reveló su expectativa de aumento del salario mínimo equivalente a la inflación observada más la productividad, que sería consistente con un aumento entre 6% y 8%” acotó el Banco de Bogotá sobre este tema.

Otro elemento determinante es el comportamiento de la demanda interna, que crece a un ritmo mayor que el de la capacidad productiva del país y en el análisis se destaca que mientras el PIB avanzó alrededor de 3,6%, el gasto de los hogares y del Gobierno lo hizo por encima de 5%, señalando que esta expansión está generando presiones adicionales sobre los precios y ampliando el déficit externo. 

Así mismo, el informe subraya que el gasto público, en particular, creció 14,2% anual, un ritmo que “ha contribuido a recalentar la economía” en los últimos meses y deja claro que “el auge de la demanda ha superado la capacidad productiva del país, impulsando las importaciones, en especial las de consumo, generando un deterioro del balance externo”.

Poner atención a los detalles fiscales

En este contexto, la entidad financiera llamó la atención sobre el deterioro fiscal, que estaría profundizando los desequilibrios y apoyándose en la Lupa Fiscal, indicaron que Colombia tendría en 2025 el déficit primario más alto desde los años 90 y la pandemia, impulsado por operaciones de crédito que han permitido expandir el gasto en el corto plazo. Sin embargo, este tipo de medidas presionan la inflación y reducen el margen del Banco de la República para mantener una política monetaria menos restrictiva.

El Banco de Bogotá también advierte que la tasa de política actual, ubicada en 9,25%, parece no ser lo suficientemente contractiva para frenar la demanda interna y sentencia que “la tasa neutral sería más alta de lo estimado previamente”, lo que implica que la postura monetaria debe endurecerse nuevamente para contener la dinámica inflacionaria; un dato que coincide con el comportamiento de los mercados financieros, que ya incorporan un escenario de tasas más elevadas para los próximos meses.

Por ejemplo, la evidencia de este ajuste anticipado se observa en la curva de tasas swap IBR, donde los inversionistas descuentan que la tasa de referencia alcanzará 10,5% en un año, así como en las subastas de TES de corto plazo, que están cortando por encima del 10%; evidenciando que hay una expectativa de que el ciclo alcista comenzará en enero, con incrementos estimados de 25 puntos básicos en enero, marzo y abril, para cerrar 2026 en torno al 10%.

“De hecho, los cuatro codirectores que venían votando por estabilidad, del total de siete miembros de la Junta: Mauricio Villamizar, Bibiana Taboada, Leonardo Villar y Olga Lucía Acosta, han manifestado en las últimas semanas la posibilidad de incrementar la tasa de referencia para corregir los desbalances macroeconómicos: alta inflación y expectativas, potenciales excesos de demanda, desbalance externo”, acotaron al respecto.

De esta forma, hacia adelante, la entidad proyecta que la política fiscal del próximo gobierno será decisiva para determinar la trayectoria de las tasas; ya que si la nueva administración adopta una postura más disciplinada en materia de gasto, podría abrirse espacio para recortes graduales en la segunda mitad de 2026.

No obstante, si persiste una política expansiva, “la inflación seguirá presionada” y las tasas tendrán que permanecer en niveles altos por más tiempo, lo que prolongaría el ciclo restrictivo y afectaría el ritmo de recuperación económica.

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