¿Por qué los colombianos comen más veces fuera de casa en Navidad?

En las fiestas de fin de año, cada vez más colombianos reparten su presupuesto entre la mesa del hogar y la oferta de restaurantes y domicilios, buscando reducir fricción en la cocina y maximizar el tiempo de encuentro en familia.

Diverse group of friends celebrating at a holiday party, exchanging gifts and enjoying drinks indoors.

Según la encuesta anual de Navidad de la Federación Nacional de Comerciantes Empresarios (FENALCO), el gasto general de los colombianos en el periodo navideño alcanzó casi 40 billones de pesos en 2024, con un crecimiento del 7,1% frente a 2023, y el alimento fue el grupo con el mayor aumento de desembolso. Dentro de este rubro, comer en restaurantes o pedir comida a domicilio se consolidan como alternativas cada vez más relevantes para las familias que buscan celebrar sin sacrificar conveniencia ni calidad.

Esta tendencia se refleja en la estrategia de cadenas como il forno, que para la temporada navideña 2025-2026 lanza una Carta de Navidad con platos de cocina italiana listos para consumir en salón o terminar en casa, con precios que van desde aproximadamente $18.900 hasta $189.900 para formatos familiares. La combinación de procesos tecnológicos, porciones abundantes y formatos pensados para compartir muestra cómo el canal HORECA está respondiendo a un consumidor que migra parte de su gasto desde la cocina del hogar hacia experiencias gastronómicas dentro y fuera del restaurante.

Un gasto navideño que se traslada a la mesa fuera de casa

Para los gerentes de restaurantes y chefs ejecutivos, el dato de FENALCO es clave: en 2024 el gasto de los colombianos en Navidad se robusteció hasta casi 40 billones de pesos, con un crecimiento del 7,1% respecto a 2023, y el alimento lideró el incremento. Este contexto indica que el consumidor no solo está dispuesto a gastar más, sino que asigna una mayor proporción de su presupuesto a lo que come y a cómo lo vive en estas fechas.

Dentro del grupo de alimento, la encuesta resalta que comer en restaurantes o pedir comida a domicilio se ha vuelto cada vez más relevante. Esto sugiere un cambio en la forma de celebrar: los hogares no abandonan la tradición de reunirse, pero trasladan parte de la preparación y ejecución del menú a actores profesionales del sector HORECA. La visita al restaurante o el pedido a domicilio dejan de ser algo excepcional y pasan a ocupar un lugar estable en la planificación navideña.

Para la operación gastronómica, esta redistribución del gasto tiene implicaciones directas en planeación de capacidad, inventarios, staffing y diseño de carta. No se trata solo de “vender más”, sino de estructurar una propuesta rentable y alineada a la demanda real: formatos para grupos familiares, tickets promedio coherentes con el bolsillo del consumidor y opciones flexibles que puedan ejecutarse tanto en salón como en canal domicilio. Aquí cobra relevancia el apoyo de una buena consultoría estratégica para modelar escenarios y márgenes.

Comodidad y abundancia: la propuesta de valor que busca el comensal

Uno de los motores que impulsa a los colombianos a comer más fuera de casa en Navidad es la búsqueda de comodidad. En un periodo de alta carga emocional y logística, delegar parte de la producción del menú a un restaurante reduce estrés operativo en el hogar. Platos como la “Entrada de focaccia al fuego”, con focaccia dorada, jamón serrano, mozzarella, tomates cherry y reducción de balsámico, permiten ofrecer en la mesa una preparación elaborada sin que la familia deba invertir horas en mise en place y cocción.

Además de la comodidad, la percepción de abundancia se vuelve un componente crítico de la propuesta de valor. Desde la gerencia general de La Receta y Cía S.A.S., grupo que agrupa a il forno, se subraya que la abundancia hace parte de la esencia de la marca y que las recetas están diseñadas para que el cliente viva una experiencia completa, donde calidad y cantidad se equilibran para asegurar satisfacción. Para el comensal, esto se traduce en porciones que “cumplen la promesa” y reducen el riesgo percibido al destinar parte relevante de su presupuesto navideño al restaurante.

En cocina caliente, el Tortellini Toscana relleno de camarón en salsa blanca de mar con ajo, vino y pimentones asados, gratinado en mesa con queso parmesano ejemplifica cómo un plato puede convertir el servicio en una micro experiencia: el gratinado en mesa activa aromas, crea un momento memorable y refuerza la sensación de celebración. Este tipo de detalles se alinean con las tendencias sector horeca, que apuntan a propuestas que combinen confort, teatralidad moderada y conexión emocional con el cliente.

El cierre dulce también se optimiza: el Stromboli de chocolate, a base de capas de bizcocho, crema de café y ganache de chocolate, permite estandarizar un postre con alto impacto sensorial y control de costos. Para la operación, tener postres definidos de temporada simplifica producción, reduce merma y facilita el upselling en sala y en domicilio, reforzando el ticket promedio durante las celebraciones de fin de año.

La variedad de opciones para compartir, desde entradas hasta postres, ayuda a que cada grupo familiar encuentre una solución a su medida. Los restaurantes que logran anticipar la demanda y ajustar su oferta a los momentos de mayor flujo pueden capitalizar la preferencia de quienes buscan facilidad y abundancia en la mesa.

La experiencia del cliente se fortalece no solo por el sabor, sino por la logística y la presentación. Un menú navideño bien estructurado puede transformar una comida común en un evento especial, impulsando la lealtad y el recuerdo positivo de la marca.

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