La garulla será patrimonio cultural de Colombia

La garulla, un amasijo tradicional de Soacha, Cundinamarca, está cerca para ser reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación.

Un proyecto de ley en el Congreso de la República busca no solo declarar este alimento centenario como símbolo cultural colombiano, sino también fomentar su producción, comercialización y preservación de técnicas ancestrales. La iniciativa, impulsada por la senadora Sandra Ramírez y con apoyo comunitario, abre una oportunidad para dinamizar economías locales a través del patrimonio culinario.

El reconocimiento legal de la garulla puede marcar un antes y un después para productores, panaderos y familias que han mantenido viva esta tradición. El respaldo institucional promete fortalecer la identidad local y abrir nuevas rutas de desarrollo económico en Soacha y Cundinamarca.

La garulla como legado gastronómico y cultural

La garulla soachuna es un amasijo tradicional cuya elaboración artesanal se transmite de generación en generación en Soacha, en el departamento de Cundinamarca. Con más de un siglo de presencia en la vida cotidiana de las comunidades locales, este producto alimenticio se ha consolidado como un emblema gastronómico regional por su textura suave y sabor distintivo.

La receta de la garulla utiliza ingredientes sencillos: harina de maíz, mantequilla, queso campesino, huevos y un toque de sal. El proceso de amasado y horneado se realiza en hornos de leña, lo que aporta un aroma característico. Las familias soachunas han perfeccionado la técnica a lo largo de los años, conservando métodos manuales y utensilios tradicionales.

La importancia cultural de la garulla se articula con su valor identitario: representa un conjunto de saberes, prácticas y representaciones culinarias que configuran la memoria histórica y el sentido de pertenencia de quienes la elaboran y consumen. Cada panadería de barrio en Soacha guarda secretos transmitidos por abuelas y madres, y la venta de garulla en plazas y ferias es parte de la vida diaria.

Reconocer este tipo de alimentos tradicionales dentro de marcos legales no solo salvaguarda técnicas culinarias, sino también fortalece prácticas comunitarias que han perdurado frente a la estandarización alimentaria. En tiempos donde la innovación gastronómica y las dinámicas de mercado obligan a repensar la preservación de saberes locales, este tipo de iniciativas ofrece un contrapunto de valorización de lo regional.

Proyecto de ley: reconocimiento y salvaguardia

La propuesta legislativa que avanza en el Congreso busca declarar la garulla como Patrimonio Cultural Inmaterial de Colombia. El texto del proyecto enfatiza la protección de los conocimientos, técnicas, prácticas y representaciones culinarias asociadas a este amasijo tradicional, además de su promoción y aprovechamiento económico por parte de las comunidades productoras.

La senadora Sandra Ramírez, autora de la iniciativa, ha contado con respaldo de organizaciones sociales, panaderos, y autoridades locales. El proceso legislativo ha incluido audiencias públicas en Soacha y mesas de trabajo con expertos en gastronomía tradicional.

Recientemente, la Comisión Sexta del Senado aprobó en tercer debate la iniciativa, un paso clave antes de la plenaria del Senado, que sería el último debate antes de la sanción presidencial y la promulgación de la ley. El ambiente en el Congreso es favorable, y la comunidad soachuna sigue de cerca cada avance.

Entre los puntos más destacados del proyecto se encuentra la propuesta de establecer el 2 de mayo como el Día de la Garulla Soachuna, una fecha simbólica para celebrar y promover este producto tradicional a nivel nacional. Esta conmemoración busca posicionar la garulla en la agenda cultural y gastronómica del país, con actividades educativas, concursos de recetas y ferias temáticas.

Impactos económicos y oportunidades para el sector gastronómico

Si se convierte en ley, el reconocimiento de la garulla como patrimonio cultural no será solo simbólico. El proyecto contempla mecanismos concretos de apoyo a la producción y comercialización del amasijo, incluyendo la creación de un Plan Especial de Salvaguardia liderado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, en colaboración con entidades territoriales como la Gobernación de Cundinamarca y la Alcaldía de Soacha.

El Plan Especial de Salvaguardia tendrá metas claras: capacitación para panaderos, promoción de la garulla en ferias nacionales, incentivos para pequeños productores y difusión en medios de comunicación. El objetivo es fortalecer la cadena de valor, desde la compra de insumos locales hasta la venta en mercados regionales y nacionales.

Este plan busca, en un plazo máximo de 12 meses después de la entrada en vigencia de la ley, asegurar no solo la preservación cultural, sino también fomentar el aprovechamiento económico de la garulla por parte de quienes la elaboran. Las estrategias incluyen asesorías, promoción, apoyo a comercialización y visibilización en circuitos gastronómicos más amplios. Para los productores artesanales, esto significa acceso a nuevas herramientas, alianzas con restaurantes y visibilidad en plataformas digitales.

Para el sector HORECA, esto implica una oportunidad concreta de incorporar un producto con profundo arraigo cultural en menús y experiencias gastronómicas, potenciando rutas culinarias locales y fortaleciendo el turismo gastronómico regional. Los restaurantes pueden diferenciarse al ofrecer garulla en desayunos, brunches o como acompañante en propuestas contemporáneas. La integración de la garulla en la oferta gastronómica puede atraer turistas interesados en experiencias auténticas y apoyar la economía de Soacha.

Desafíos y perspectivas para su implementación

La iniciativa, aunque avanzando en el Congreso, todavía debe enfrentar el último debate en plenaria del Senado y la posterior sanción presidencial para convertirse en ley. Para restaurantes, administradores y chefs interesados en productos emblemáticos, este reconocimiento puede abrir puertas a nuevos discursos de identidad y diferenciación culinaria.

El reto principal será coordinar a las autoridades culturales, comunidades productoras y empresarios gastronómicos para que la garulla no solo gane visibilidad, sino que los beneficios lleguen a quienes la elaboran. El Plan Especial de Salvaguardia requerirá recursos, acompañamiento técnico y seguimiento para asegurar que la transmisión de saberes y la generación de ingresos sean sostenibles.

La consolidación de la garulla como patrimonio cultural exige esfuerzos coordinados entre autoridades culturales, comunidades productoras y actores del sector gastronómico para asegurar que los beneficios se traduzcan en dinamización económica sostenible y preservación real de saberes tradicionales. La participación activa de las escuelas, universidades y centros de formación gastronómica será clave para que las nuevas generaciones valoren y aprendan las técnicas de la garulla.

Este proceso también incide en la manera como la gastronomía regional se inserta en agendas de desarrollo territorial, integrando prácticas alimentarias con estrategias turísticas y de reconocimiento cultural. Las rutas gastronómicas que incluyan la garulla pueden atraer visitantes, dinamizar el comercio local y posicionar a Soacha como destino de turismo culinario.

Un sabor con historia que busca reconocimiento

La garulla de Soacha, más que un amasijo tradicional, representa un punto de encuentro entre la cocina de raíz y la posibilidad de crear valor económico a partir de la identidad cultural. Su avance legislativo hacia ser patrimonio cultural inmaterial de Colombia refleja una creciente valoración de las expresiones culinarias locales, y abre la puerta para que chefs, administradores y dueños de restaurantes integren este rico legado en propuestas gastronómicas diferenciadas.

Para el sector HORECA, este tipo de reconocimientos no solo celebra sabores tradicionales, sino que también genera oportunidades estratégicas de posicionamiento cultural y económico.

La garulla puede convertirse en un símbolo de orgullo local y en una herramienta para fortalecer la economía de Soacha. El respaldo institucional y la participación comunitaria son factores que pueden asegurar la permanencia de la garulla en la memoria y la mesa de los colombianos.

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